24. San Gil 2012

Como todos los años llegó la fecha del encuentro nacional que, en esta oportunidad, le correspondió organizar al club CLAS de Santander y que escogió como sede del evento a la bella población de San Gil.

Algunos iniciaron su viaje el día viernes muy temprano en la mañana con el fin de tener el tiempo suficiente para hacer el viaje sin afanes.  Otros que no podíamos descuidar nuestras obligaciones laborales lo hicimos hacia las 2 de la tarde, previendo llegar no muy tarde, pero ya entrada la noche.

Una parte muy importante del encuentro nacional es el viaje, es el desplazamiento de los participantes desde su ciudad de origen al punto del encuentro y la oportunidad de manejar nuestros automóviles recientemente adquiridos o recientemente arreglados para probarlos en carretera, sin saber cuál será su comportamiento.

Tomar la autopista para salir de Bogotá, como siempre un martirio, sobre todo por la impaciencia que nos embarga de estar cuanto antes en carretera con rumbo a nuestro destino.   Después del peaje mejora el panorama con un tráfico más ágil y en el castillo de Marroquín, mejor todavía, cuando la vía se amplía a 3 carriles y provoca acelerar bastante para ver si todos esos caballos que tenemos bajo el capó están despiertos y a punto de reaccionar; lo malo es que sabemos que normalmente hay un radar amenazante más adelante.

Después de recorrer una carretera muy agradable llegamos a nuestro destino encontramos un largo descenso desde la carretera hasta el hotel con una parada a la entrada para la toma de la fotografía reglamentaria teniendo como fondo una estación de servicio de los años 50.  Después de estacionar, bajamos las maletas y nos acercamos a la puerta del hotel, cuyo lobby se encontraba muy iluminado y lleno de gente, de amigos de todo el país que se alegran de vernos y de preguntar por las aventuras del viaje.  El recibimiento, no podía ser mejor, una deliciosa paleta de frutas y una hermosa caja de herramientas, así como una deliciosa torta Don Jacobo.  El siguiente paso, al comedor a disfrutar de una deliciosa comida para luego pasar al salón de convenciones para la inauguración del evento a cargo de Hugo Sarmiento, presidente del CLAS.

 

El programa para el sábado estaba propuesto de tal forma que se tuviera la mañana libre para poder levantarnos tardecito después del largo viaje y aprovechar la mañana para lavar los carros y ponerlos nuevamente de exposición, pero el clima jugó una mala pasada y no paró de llover en toda la mañana dejándonos encerrados dentro del hotel  hasta después del medio día cuando empezó a escampar.

Ya algunos habíamos aprovechado la lluvia para pasarle el trapo rápidamente al carro y así evitarnos el ir y venir con el balde hasta la llave mas cercana.

Después de almuerzo y finalizada la lluvia,  iniciamos el camino hacia la población de Curití donde nos esperaba un gran recibimiento de la población con hermosas niñas vestidas al típico estilo de nuestra campesina santandereana, para entregarnos un presente hecho por artesanos del municipio.  Una vez estacionados, el alcalde nos dio la bienvenida y con ello el inicio a las actividades que la población había preparado para recibirnos: un grupo de danzas de niños, otro de adultos mayores, una obra de teatro, coplas alusivas al encuentro y a nuestros vehículos, así como un grupo de música carranguera.

Los almacenes de artesanías alrededor de la plaza eran Disneylandia para las señoras y a nosotros nos tocaba hacer varios viajes a descargar en los baúles de los carros las lindas artesanías de la región. Hacia las 6 de la tarde, despedida de Curití para tomar rumbo hacia la población de San Gil donde llegamos de noche, pero con un recibimiento multitudinario, la población en pleno se volcó a las calles a hacernos calle de honor para vernos pasar.   Repetimos hasta la saciedad la marca del carro, el año, pitamos, aceleramos, en fin, todo lo que nos pedían con mucho respeto y, especialmente, con mucho cariño.   Con tanta gente, fue imposible estacionar y continuamos nuestro camino hacia el hotel, pues después de comer, vendría la fiesta.

Algunos llegaron disfrazados  de los años 60, pues ese era el tema de la fiesta, aunque la mayoría no.  La fiesta la amenizó una sola persona que armado de su ipad y una cantante para los coros, nos puso a cantar todas aquellas canciones románticas o “plancha” de hace algunos años haciendo imitaciones excelentes de todos los cantantes de la época, hombres y mujeres.  Después, a bailar hasta bien entrada la madrugada.

El domingo inició con la misa y luego un paseo al parque Panachi haciendo una parada en una estación de servicio que había apoyado el evento.   No podía faltar el paseo en teleférico hasta la Mesa de Los Santos para regresar a comernos un típico almuerzo santandereano con cabrito y pipitoria para luego iniciar el descenso hacia los carros, no sin antes escuchar a los hermanos Monroy cantando.

Una vez en el hotel, nuevamente a comer, para luego pasar al salón de convenciones donde se llevaría a cabo la clausura del evento.  Se realizó el intercambio de regalos y diversas premiaciones. Carlos Muñoz por el vehículo más exótico,  Alvaro Vargas por el vehículo más largo, Robert Moore por el mejor baúl y Jorge Rincón por su hermoso VW convertible, entre otros más.

Una vez terminada la clausura vinieron las despedidas, pues algunos como los paisas madrugarían a las 4 de la mañana para el viaje de regreso a Medellín de más de 12 horas.   Era el momento de despedirnos de aquellos amigos que volveremos a encontrar el año que viene, como: Herman Gutierrez, Arturo Vaida, Caliche, Jacobo, Luis Alberto, etc.

Al día siguiente, un sol espectacular y una carretera deliciosa, especial para disfrutar del paisaje y de nuestros hermosos juguetes.

Solo queda esperar el próximo encuentro en el eje cafetero, que promete ser tan bueno como lo fue el de este año.

Autor:  Julián Ramírez

Fotografía: Liliana Acevedo y Alba Amador

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